El pasado jueves Santo, con mis alumnos de CO21 de Pintura, fuimos en una visita cultural a observar estilos, técnicas y problemáticas en pintura que se pueden visualizar y analizar a lo largo del casco antiguo de Tortosa.
El centro histórico de Tortosa reposa
muy cerca del Ebro, un río que desde muy antiguo ha sido una entrada natural
desde el mar hacia el interior de la Península. Es por eso que Tortosa se
convirtió en una ciudad vinculada al comercio fluvial y al intercambio
cultural.
Sarracenos,
judíos y cristianos vivieron durante tiempo y dejaron huella en un rico
patrimonio histórico y artístico que hoy en día todavía se puede visitar.
Pasear por el
centro de Tortosa permite descubrir la potente huella
modernista en la ciudad y sus cuadriculadas calles propias del ensanche,
construido a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. El Museo de Tortosa, situado en el recinto del Antiguo Matadero, o el Mercado
Municipal son dos buenos ejemplos, así como el parque de la ciudad. Por toda la
zona del ensanche nos encontraremos con potentes muestras de modernismo: tales
como las casas Grego, Brunet, Bau o Matheu.
Heredera de
la tradición y de todas las civilizaciones que la han habitado, Tortosa
aglutina una cultura de vida que despierta muchos sentidos.
Después de la excursión, con los alumnos fuimos de picnic, en un ambiente festivo y agradable, disfrutamos de una pre Semana Santa 2021.
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